martes, 30 de julio de 2013

23-07-2013 Bikaner

Lo primero que quiero visitar es el famoso Templo de las Ratas. Se encuentra a unos 30Km de Bikaner de modo que utilizo un autobús público para desplazarme. El trayecto dura una hora. En el Templo de las Ratas habitan centenares de estos animalitos sagrados que deambulan por todo el recinto. Es obligatorio descalzarse para entrar. Creo que son las ratas más respetadas y afortunadas de todo el mundo. Están bien alimentadas y cuidadas. Me habían hablado de ese templo y pensé que incluso sería más exagerado (en cuanto a número de ratas). Las hay por todas partes, pero suelen concentrarse en las esquinas. Yo iba con la idea que ni siquiera podría caminar pero no es para tanto…
Regreso a Bikaner y me dirijo a la estación de trenes para comprar mi billete para esa misma noche. Me desespero al intentar obtener la información. No hay trenes directos de Bikaner-Amritsar, pero pretendo ir a Jalandhar y de ahí coger otro tren a Amritsar. Cada cuál me dice lo que le parece y voy de un lado al otro de la estación. Al final me dicen que no es posible porque todos los billetes se han agotado. Lo de los trenes es otro de los grandes misterios de India. Hablando con la pareja española que conocí en Jaisalmer me dijeron que, en una ocasión, también les dijeron que los billetes se habían agotado; estuvieron preguntando en varias agencias (incluso en la estación) y en todas partes les decían lo mismo. Pero finalmente les consiguieron los billetes y, además, una vez en el tren, vieron que había varias plazas vacías. En otras ocasiones te quedas en lista de espera y no sabes cuándo podrás viajar…
Aún me queda la opción del autobús así que regreso al hotel y pregunto dónde puedo comprar el billete. Bikaner tiene algunos lugares de interés (por ejemplo, el fuerte) pero es similar a Jaisalmer así que tomo la decisión de no quedarme. Ellos mismos dicen que me lo pueden conseguir por el doble del precio que marca mi guía. Me parece exageradamente caro así que decido buscarlo por mi cuenta. Son casi las 3pm y el autobús parte a las 5:30pm. Finalmente logro comprar el billete por un coste más económico del que me pedían en el hotel. Sigue siendo relativamente caro, pero cuando la necesidad apremia… Me dirijo hacia la parada de autobuses y me desespero al ver que allí no hay ningún lugar donde poder comer. Cojo de nuevo un autorickshaw y lo hago parar en el primer restaurante que veo. Es un lugar de los considerados “caros” en India y lo deduzco por el aspecto. Lo que en mi país sería un restaurante normal y corriente, en India es de lujo. Casi me saltan las lágrimas al ir al baño, encontrármelo limpio y hasta con papel de WC!!! Esto tan sencillo casi formaba parte de una imagen remota del pasado tras casi 3 semanas aquí…

El autobús parece literalmente un hervidero. Casi no se puede estar dentro! Será mi primera noche en sleeping bus y me pregunto qué tal la experiencia… De momento me preocupa lo de las paradas para ir al baño, por lo que ya comenté anteriormente. Me espera un trayecto de 12 horas (saliendo finalmente a las 6pm y llegando a Amritsar a las 6 de la mañana). El autobús se divide en dos partes; en la parte de abajo hay asientos y en la parte de arriba, camas. Las de un lado son dobles y las del otro, individual. Las camas son pequeñas y estrechas cabinas en las que, si te sientas, corres el riesgo de darte un buen golpe en la cabeza por los múltiples baches que hay en la carretera. Paso unos minutos sentada y enseguida decido tumbarme. Suerte que llevo una especie de saco de dormir fino porque sabe Dios la de porquería que hay en esa cama (y eso que es negra y se disimula más, que si no…). A lado y lado hay cristales y los que dan al pasillo del bus son oscuros, para resguardar un poco la intimidad. Dejo abiertos los que dan al exterior. Es una sensación algo rara porque sólo hay un hierro/baranda horizontal que hace de protección para que no puedas caer al exterior. Aun así, sigue haciendo muchísimo calor, incluso cuando anochece. 

22-07-2013 Bikaner

Desayuno en la azotea del hotel y me encuentro con dos catalanas y dos mallorquinas que acaban de llegar desde Jaipur. Desayunamos juntas y poco después me despido de ellas para coger un tren con destino a Bikaner. A las 10:10am sale el tren puntual y llego al destino a las 4pm. El trayecto tiene lugar en las horas más calurosas del día de modo que se hace largo. Además, entra arena procedente del exterior. Por suerte (y cosa no muy habitual) el tren no va muy cargado de pasajeros de modo que puedo utilizar mi asiento para tumbarme. Casi al final del trayecto el tren se llena de gente y un grupo de hombres se sienta a mi lado y empiezan a jugar a cartas.

En Bikaner busco el hostal que me recomendó la pareja española que conocí la noche anterior. El conductor del autorickshaw sutilmente pretende hacer creer al dueño del hotel que él me ha sugerido el hostal (para así llevarse la comisión) pero queda en evidencia cuando explico que es la pareja española quien me lo recomendó. 

21-07-2013 Jaisalmer

Nos despiertan a las 6 de la mañana para ver el alba con un Chai Tea y el desayuno. Luego cargamos de nuevo los camellos y hacemos un trayecto de un par de horas hasta que el Jeep nos recoge de nuevo para llevarnos a Jaisalmer.
Al llegar, duermo hora y media en el hotel y salgo a visitar la ciudad a mediodía. Las calles en el interior del fuerte son extremadamente estrechas y eso hace que se pueda caminar sin el bullicio de tráfico que caracteriza todas las ciudades indias vistas hasta el momento. Parce un laberinto! Sin embargo, las motos sí pueden circular y rompen con la tranquilidad del lugar. Me paseo tranquilamente por el fuerte de Jaisalmer, visitando también el museo del palacio del fuerte y luego dos havelis: Patwa-ki-haveli y Salim Singh-ki-Haveli (residencias tradicionales pomposamente decoradas y típicas de las regiones del Rajasthan y Gujarat).

Al atardecer me dirijo hacia el lago, donde ahora escasea de agua. En Jaisalmer tienen un grave problema con el arcaico sistema de desagües del fuerte. El deterioro del sistema de cañerías ha hecho que, con el paso del tiempo, peligre su estructura por completo. En el lago conozco una pareja de españoles, Laura (Toledo) y Javier (Málaga). Ambos son profesores de secundaria y da la casualidad que Laura estudió el mismo Máster que yo hace sólo unos pocos años de modo que hablamos del profesorado y clases. Cenamos juntos. 

20-07-2013 Jaisalmer

Vuelvo a coincidir con Sam (el chico israelí que conocí en Jodhpur) en el safari. El grupo es de 4: dos chicos ingleses, el israelí y yo; y nos acompañan dos guías. Llevamos lo mínimo imprescindible y dejamos la mochila grande en el hotel. Por la mañana temprano nos recoge un Jeep que nos lleva hasta en medio de la nada y nos dice que los camellos están al llegar. Efectivamente, después de unos minutos de espera aparecen los 6 camellos y los 2 guías e iniciamos el safari.
El paisaje es muy árido pero aún no se vislumbran dunas. Hay bastantes arbustos y algún que otro árbol. Lo que me sorprende y mucho es ver centenares de molinos de energía eólica; resulta un impacto visual bastante significativo encontrar en medio de la nada tecnología punta. A las 11am paramos bajo un frondoso árbol (con gran sombra). La intención es dejar pasar aquí las horas más calurosos, comer, siesta (si se quiere) y luego reiniciar el trayecto. El lugar inicialmente parece muy tranquilo pero luego comienzan a desfilar pastores con sus ovejas que se detienen a tomar un Chai (típico té indio) y a charlar con nuestros guías (ellos, al mismo tiempo, van preparando nuestra comida). Finalmente nos sirven el almuerzo; no falta el chapati (típico pan indio). Ah! Aquí no hay cubiertos, así que se come con las manos! Al acabar me gustaría hacer una pequeña siesta pero me lo impiden las ovejas! Por lo visto, ellas también quieren aprovechar la sombra del árbol (y algo de nuestra comida, si pueden, como la cáscara del plátano) de modo que se concentran todas en círculo alrededor nuestro (a escasos centímetros) y cada vez se van acercando más… Así, es imposible intentar dormir.
Continuamos el recorrido cerca de las 4pm. Paramos en un par de ocasiones en pequeñas aldeas. En la primera de ellas los camellos aprovechan para beber agua en un gran “bebedero comunitario” en el que al mismo tiempo también se hidratan las vacas. Los guías nos animan a pasear por las cuatro casas que forman la aldea. Creo que es el primer lugar en India donde sólo veo mujeres y niños. Se suponen que los hombres están trabajando. Algunas casas son muy sencillas y construidas con materiales muy rudimentarios (de tierra las paredes y de arbustos los techos); sin embargo, otras son más “modernas”.
Por fin llegamos a las dunas sobre las 6pm. Se agradece porque lo de utilizar camello como medio de transporte no resulta muy cómodo…  Estacionamos tras una gran duna que nos resguarda del viento. Descargamos los camellos y nuestros guías los dejan “libres” (atadas las patas delanteras para que no puedan correr ni ir demasiado lejos).  A continuación uno los guías (el mayor) comienzan a preparar nuestra cena. Nuestros guías nos preguntan si nos apetece alguna bebida refrescante y todos aceptamos! (nuestras aguas están hirviendo y no hay nada que apetezca más que agua fría). Entonces el más jovencito coge uno de los camellos y se dirige a una aldea cercana (40 minutos de recorrido entre ida/vuelta) para buscar las bebidas. Estas aldeas son my austeras pero están muy bien dotadas para satisfacer todos los caprichos de los turistas. Incluso se puede comprar whisky o bien opio… El más jovencito no ha parado de marear al pobre camello durante todo el trayecto (que si ahora al trote, que si ahora para, ahora vuelta atrás…). Al final el camello se negaba rotundamente a obedecerle y el otro respondía azotándole fuerte en los muslos con las correas.
Después de cenar uno de los guías nos explica que tiene 25 años y lleva 15 en el negocio de los “camellos”. Su acompañante tiene ahora 15 años y lleva 4 trabajando en esto. El más jovencito está aprendiendo el oficio y también a hablar inglés. El otro lo habla ya muy bien (aunque dice que nunca ha ido a la escuela y que no sabe escribir nada). Actualmente cobra 3500INR fijos mensuales (unos 47€/mes) más las propinas y de eso vive una familia entera. Él es el mayor de sus hermanos y les está pagando su escolarización. Las hermanas, sin embargo, sólo aprenden tareas del hogar.
Resultan curiosas algunas de las historias que explica sobre los 15 años de experiencia laboral como guía en safaris de camello. Me quedo con dos de las historias. La primera era sobre una chica sonámbula que desapareció en medio de la noche. La encontraron siguiendo el rastro de sus huellas tres Km lejos. La chica jamás había avisado que padecía de este “problema” y el guía le dijo que debía interrumpir el safari porque nadie se podía hacer cargo de ella durante toda la noche. Ella insistía en que quería estar en el desierto y el guía le respondió que la única opción para permanecer allí era dejarse atar a un camello!
La segunda historia trata de un japonés que cogió un safari de 5 días. Le habían dicho que no debía preocuparse por nada porque “todo” estaba incluido. El pobre japonés se lo tomó al pie de la letra pero resulta que el papel de WC no estaba incluido y él no traía. Además, era muy vergonzoso y al principio no quería explicar cuál era su problema y se negaba a comer lo que el guía le ofrecía. Tampoco quería interrumpir el safari. Al final la solución la propuso el guía: el japonés llevaba un largo turbante para protegerse del sol (que le había prestado el dueño del hotel en el que se había hospedado) y este se convirtió en mil pedacitos que dieron solución al problema del japonés. Eso sí, al regresar al hotel el dueño le reclamó al japonés 400INR en concepto del turbante reconvertido en papel de WC.  
Dormimos sobre las dunas; hay luna llena. A media noche una fresca brisa me despierta y hace que me tenga que cubrir con algo.

Antes de ir a Jaisalmer no estaba segura de volver a repetir el safari con camellos porque en 2012 ya lo hice en Marruecos y tengo el recuerdo aún muy reciente. Sin embargo, al finalizarlo, no me arrepiento porque las diferencias entre uno y otro son considerables. Cuando estuve en Marruecos era invierno y, a pesar de que dormimos en jaimas y con 5 gruesas mantas cada uno de nosotros hacía un frío horrible! Además, el grupo era más numeroso y los camellos iban atados. En Jaisalmer dormimos a cielo abierto, los camellos van desatados (y si nos apetece los podemos hacer trotar). 

19-07-2013 Jodhpur/ Jaisalmer

Conversando con el dueño del hotel no me sorprende que me pregunte qué religión sigo. De hecho, ésta era pregunta obligada al rellenar el formulario para solicitar el visado, y no existía la opción de “ateo”, de modo que vi en la obligación de marcar una. Lo que me asombra es su respuesta al preguntarle yo cuál es la suya: también es ateo. Cuesta de encontrar en India gente que no cree en ninguna religión, aunque supongo que empieza a suceder lo mismo que en países económicamente más avanzados, en que las nuevas generaciones no son seguidores de ninguna religión.
Por la tarde cojo un autobús hasta Jaisalmer. Salgo a las 4pm y llego allí poco antes de las 9pm. No puedo dejar de comentar la experiencia en los lavabos cuando viajas en bus. Hacen múltiples paradas durante todo el trayecto pero son paradas muy breves (con lo que a veces apenas distingues en cual de ella puedes aprovechar para ir al lavabo). En una de ellas parece ser que sí es posible ir al WC y nos dan 2 minutos de margen. En el bus viaja también una pareja de ingleses y salimos escopeteados para aprovechar la ocasión. Pero al ver el lugar me desespero… es una explanada sin absolutamente nada más y, además, comunitario. Como de momento la necesidad no es muy apremiante, decido esperar. No quiero imaginar cómo puede ser un trayecto en bus de día de 15 horas…
El dueño del hotel en Jodhpur nos recomendó el primer día un hotel en Jaisalmer y como la estancia en el hotel de Jodhpur ha sido buena, decido fiarme y aceptar su recomendación. Jaisalmer es un lugar muy turístico y pocos son los que llegan allí sin detenerse a hacer un safari con camello (durmiendo, como mínimo, una noche en el desierto). Los mismos hoteles organizan safaris y hay una fuerte competencia entre ellos. Suelen ofrecer precios muy económicos en las habitaciones del hotel pero luego encarecen el precio del safari.
Supuestamente alguien me espera en el estacionamiento del bus de Jaisalmer para llevarme al hotel (servicio de recogida “gratuito” que sobre todo se agradece cuando llegas a algún lugar nuevo de noche). Justo antes de llegar suben en el bus unos tipos y nos intentan convencer (a los 3 extranjeros que estamos en el bus) para que vayamos con ellos prometiendo que nos van a ofrecer un buen hotel. En mi guía ya había leído sobre esta situación: la competencia es tan feroz que entre ellos se tachan los unos a los otros de ser timadores. Y yo me lo creo: el problema es que no tienes salida porque no hay ni uno que se salve por ser honesto. Soy turista, soy consciente de ello y sé que por ello voy a pagar más precio.
Hay un tipo con moto esperándome para ir al hotel. Subimos a ella (con todo el cargamento de mi equipaje se hace un poco incómodo ir sobre dos ruedas). Al llegar al hotel el tipo ya me empieza a hablar del safari. Hay un grupo que sale al día siguiente a las 8am. Aunque no es lo que yo tenía pensado (quería salir al atardecer y regresar al día siguiente por la mañana), pero acabo aceptando. Negociamos precio, pero igualmente me sale caro.

Ceno con un loco alemán que tiene una particularidad un tanto curiosa: lleva meses viajando (entre otros lugares, también ha estado en algunos países del Sureste Asiático) y por lo visto le gusta “probar” los hospitales porque, en lo que lleva de viaje, ha probado ya unos cuantos en distintos países… En fin, una afición un tanto rara o el tipo el muy gafe. 

18-07-2013 Jodhpur

Me pregunto cuánta gente vivirá en la Guest House porque de huéspedes veo pocos pero un montón de gente que se pasea de un lado a otro y parece ser que viven allí. Aunque aquí es habitual que vivan en familia y ésta suelen ser bastantes grande.
Desayuno de nuevo en la azotea y el dueño me da instrucciones sobre cómo llegar al fuerte Mehrangarh. Hay una pronunciada cuesta arriba así que cuanto más espere será peor (por el sol/calor). Llego sin dificultad al Fuerte. Tienen audioguías que vienen incluidas al comprar al ticket de entrada. Paso un par de horas visitándolo. A continuación me dirijo al Jaswant Thada, un blanco monumento situado a sólo un Km del Fuerte.

Para finalizar el día visito el palacio de Umaid Bhawan, a unos 3 Km al sureste del casco antiguo. La mitad del palacio está reconvertido en un hotel de lujo. 

17-07-2013 Jodhpur

Mi autobús sale puntual desde un lugar llamado estación (que no lo parece) de Pushkar. Me esperan 5 horas de caluroso viaje porque, obviamente, no hay más aire que el que entra por las ventanas. Se me sienta al lado un profesor que no para de hacerme preguntas. Son las 7am de la mañana y en ese momento sólo pienso que ¡no podré aguantar 5 horas de interrogatorio! El señor me dice que algunas mujeres sentadas a mi alrededor también son maestras y trabajan todos en la misma escuela pública. Seguimos conversando durante una hora hasta que llegamos al lugar donde está ubicada la escuela donde trabajan. El autobús es viejo y está sucio (lo raro aquí sería lo contrario) y va abarrotado de gente que van subiendo y bajando en las múltiples paradas que hay durante todo el trayecto. De hecho, creo que soy la única que va a hacer el recorrido entero. En un momento del recorrido una señora se me sienta al lado y comienza a hablarme en su idioma. Otros se unen a la conversación (más bien a su monólogo…), también en su idioma. Me van mirando y yo a ellos pero… obviamente, no me entero de absolutamente nada. Así que les sonrío mientras digo “Sorry, I don’t understand” (lo podría decir también en catalán o español porque de cualquier modo no me entienden…) y ellos también me sonríen así que… este es nuestro medio de “no”-comunicación (no verbal). De hecho, esto me sucede en varias ocasiones a lo largo del viaje.
En algo más de 5 horas llego a Jodhpur. Me veo obligada de coger un rickshaw para llegar hasta el hotel. La “guest house” está bien, pero me piden un precio demasiado elevado; creo que puedo encontrar algo más económico así que rechazo la habitación. El conductor del rickshaw sigue abajo esperándome (cuando yo no se lo pedí… pero son muy listos) y me dice que puede conseguirme una habitación por el precio que estoy dispuesta a pagar. Decido probar… El otro hotel está muy cerca pero al entrar… ¡Madra mía! Está en obras: todos los paletas por allí, tooodo lleno de polvo y la habitación… creo que las sábanas no las han limpiado desde que entró el primer huésped y, por supuesto, ruidoso. Vamos, que es un chollo de hotel. Obviamente, me niego rotundamente a estar allí y salgo escopeteada. El conductor dice que me llevará a otro lugar. Decido darle una segunda oportunidad. Al subir las escaleras veo que también está en obras (otra vez no!!!!) pero al subir un piso superior (en mejores condiciones) me muestran la habitación y esta está impecable, así que decido quedarme. Además, me muestran el tejado donde hay una pequeña terraza y unas espectaculares vistas de la ciudad con  el imponente Fuerte justo enfrente.

Salgo a dar una vuelta por la ciudad y, al regresar al hotel, subo a la azotea del hotel con la intención de cenar y escribir mi diario pero me encuentro con tres personas e iniciamos conversación: un francés, un israelí (Sam) y el dueño del hotel. El francés parte esa misma noche hacia Jaisalmer y el israelí el día siguiente por la mañana.