Comienzo mi visita por Mumbai siguiendo uno de los recorridos que
recomienda la Lonely Planet. Visito la Flora Fontaine, luego el Tribunal
Supremo, y la Universidad de Mumbai (aunque está prohibido el acceso en el
interior). Luego me paro en el Museo Príncipe de Gales. Casi al finalizar la
visita me encuentro con la pareja que había conocido la noche anterior. Me
explican que él ha sido víctima de un timo muy gracioso. En los foros de viajes
y guías hay registrados numerosos y variopintos timos, algunos de ellos
ciertamente graciosos. Este ya lo había leído antes de emprender el viaje. El
chico ha sido víctima de la estafa de la “cera en la oreja”: de repente se te
acerca un hombre con el propósito y utensilios para limpiarte las orejas. Te
distrae y, en un momento determinado, te muestra toda la cera que supuestamente
ha extraído de tus orejas. Es una cantidad sobrenatural! Pero por el “numerito”
debes pagar. Yo estaba acostumbrada a ver cómo los magos retiran una moneda de
detrás de la oreja; supongo que esta otra es la modalidad india.
Sigo mi recorrido hasta llegar a la Puerta de India. Al ser uno de los
lugares más emblemáticos de la ciudad se encuentra repleta de indios. Me sorprende
de nuevo ver tan pocos turistas. Justo al lado se encuentra el famoso y lujoso
Hotel Taj Mahal. Me distraigo haciendo fotos del lugar y en un momento
determinado se me acerca una familia y me señalan su móvil. Pensaba que querían
que les hiciera una foto, pero no… Me piden que yo me haga una foto con ellos. Obviamente
acepto y al terminar otras personas me piden lo mismo. Y así sucesivamente
hasta llegar a la salida! De hecho, ya me habían avisado de esta peculiar
situación: pues si decidís visitar India, cualquier turista, vais a ser
“víctima” de esta graciosa situación. Debemos parecerles muy exóticos!
De ahí me dirijo al barrio de Colaba y me paseo por sus calles repletas
de tiendas y mercadillos callejeros. Luego cojo un taxi de vuelta al hotel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario