sábado, 13 de julio de 2013

08-07-2013 Mumbai

Hoy me levanto con la intención de visitar la Pagoda Global. Esta se encuentra en un extremo norte de la ciudad. Antes de partir, mientras desayuno en el hotel, converso con uno de los camareros y le comento que quiero comprar una tarjeta SIM india (pues las llamadas son mucho más económicas). Enseguida se ofrece a proporcionarme una. Genial, una cosa menos. Luego voy a la Estación Victoria para comprar el billete de tren para el día siguiente, con destino Udaipur. Después me dirijo hacia otra terminal de trenes “Church Gate” para coger el tren que me lleve hasta la Pagoda Global. En Mumbai no hay Metro (de hecho, en toda India solo hay metro en Delhi) pero sí hay trenes que atraviesan la ciudad de norte a sur y se utilizan a modo de Metro. La mía es la última parada y el trayecto será más bien largo (de casi una hora). Es mediodía así que el tren a esa hora no va muy cargado.
Llego al embarcadero para coger el ferry que me dejará en la isla donde se encuentra ubicada la Pagoda. El trayecto hasta allí es corto (unos 15 minutos). El día hoy es lluvioso. En la isla hay también un pequeño parque de atracciones para niños. Están todo pensado para pasar allí un día en familia: con un poco de distracción y cultura. El templo es precioso y grande. Tiene una enorme cúpula dorada y puntiaguda. Aún está en construcción. Se puede acceder al templo pero sólo en una pequeña parte. De hecho, tampoco hay mucho que ver adentro: simplemente hay un gran espacio circular vacío. Al salir una jovencita se ofrece a darme una explicación. Luego me anima a participar en una pequeña sesión de meditación (10 minutos) en otro pequeño templo que se encuentra justo al lado. Acepto.
Subirse a un tren en india es toda una aventura. Hay vagones separados para hombres y mujeres (por lo menos, en distancias cortas y en Mumbai). Las puertas están totalmente abiertas y algunos sacan medio torso fuera para refrescarse, simplemente agarrándose a la puerta. Los precios varían no en función de que cojas uno de más rápido o lento (con más o menos paradas) sino que elijas primera, segunda o tercera clase. Me subo al tren precipitadamente ya que por poco se me escapa. El vagón está casi vacío y me siento al lado de una mujer. Me pregunta de dónde soy y así iniciamos una conversación. Me explica que tiene tres hijas y una de ellas vive en EEUU, que aún no la ha visitado nunca allí pero espera hacerlo el próximo año. Me pregunta también hacia dónde me dirijo y al conocer mi respuesta me dice que me he equivocado de tren. Es tarde y pronto va a anochecer y además Anand me ha propuesto de ir a cenar así que por un momento me desespero. Pero no, la señora quería decir que hay otros trenes más rápidos que me irían mejor para llegar a mi destino. Bien, si se trata de eso… no me importa. Le muestro mi billete y me dice que estoy en el vagón incorrecto: yo tengo segunda clase y estoy en primera. Miro a mi alrededor y no veo nada que me haga pensar que estoy en primera clase. Tal vez sea porque hay en los de primera menos gente? Además, al comprar el billete en ningún momento me preguntaron qué clase quería y tampoco sabía que los trenes de recorrido corto también distinguían por clases. En fin, no importa, me cambiaré en la siguiente parada. Pero la señora me dice que espere y que cambie de tren (por uno más rápido) en una parada determinada. Al acercarnos a esta parada nos levantamos y ella me dice que me arrincone en un extremo del vagón. No logro entender muy bien por qué pero obedezco. Pronto salgo de dudas… Llegamos a esta estación y al estar las puertas abiertas veo una muchedumbre apelotonada preparándose para entrar. El tren va reduciendo la velocidad para parar y, estando aún en marcha, algunas pasajeras entran precipitadamente. Lo que veo a continuación me deja boquiabierta: una estampida (literal) de mujeres empujándose, gritando y casi golpeándose por entrar en el vagón. Parece que hayan enloquecido!!! Con razón la señora me recomendaba que me arrinconara en el otro extremo… Si te pillan en medio te tiran al suelo sin remordimiento alguno! Una vez han entrado todas intentamos salir de allí: también a empujones. Es casi imposible! Yo voy siguiendo a la señora, que va abriendo paso. Finalmente logramos el objetivo y procedemos a buscar el “tren rápido”. La señora me da instrucciones hasta que finalmente nos separamos. Ahora me tocara enfrentarme a la “estampida” participando yo en ella. A esa hora hay muchísima gente; supongo que es cuando finalizan su jornada laboral. Son casi las 8pm.

Antes de llegar a ChurchGate escribo un mensaje a Anand. Él me había dicho de quedar en Colaba pero sin concretar lugar. Como no responde, cojo un taxi y me dirijo al hotel. Al llegar al hotel Anand me dice que me espera en ChurchGate! Finalmente lo llamo y me dice que me espere, que él vendrá a buscarme y llegará en unos 10 minutos. Cenamos en un lugar bastante moderno cerca del hotel. Él me recomienda deliciosos platos indios que no son muy picantes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario