Hoy me levanto con la intención de visitar la Pagoda Global. Esta se
encuentra en un extremo norte de la ciudad. Antes de partir, mientras desayuno
en el hotel, converso con uno de los camareros y le comento que quiero comprar
una tarjeta SIM india (pues las llamadas son mucho más económicas). Enseguida
se ofrece a proporcionarme una. Genial, una cosa menos. Luego voy a la Estación
Victoria para comprar el billete de tren para el día siguiente, con destino
Udaipur. Después me dirijo hacia otra terminal de trenes “Church Gate” para
coger el tren que me lleve hasta la Pagoda Global. En Mumbai no hay Metro (de
hecho, en toda India solo hay metro en Delhi) pero sí hay trenes que atraviesan
la ciudad de norte a sur y se utilizan a modo de Metro. La mía es la última
parada y el trayecto será más bien largo (de casi una hora). Es mediodía así
que el tren a esa hora no va muy cargado.
Llego al embarcadero para coger el ferry que me dejará en la isla donde
se encuentra ubicada la Pagoda. El trayecto hasta allí es corto (unos 15
minutos). El día hoy es lluvioso. En la isla hay también un pequeño parque de
atracciones para niños. Están todo pensado para pasar allí un día en familia:
con un poco de distracción y cultura. El templo es precioso y grande. Tiene una
enorme cúpula dorada y puntiaguda. Aún está en construcción. Se puede acceder
al templo pero sólo en una pequeña parte. De hecho, tampoco hay mucho que ver
adentro: simplemente hay un gran espacio circular vacío. Al salir una jovencita
se ofrece a darme una explicación. Luego me anima a participar en una pequeña sesión
de meditación (10 minutos) en otro pequeño templo que se encuentra justo al
lado. Acepto.
Subirse a un tren en india es toda una aventura. Hay vagones separados
para hombres y mujeres (por lo menos, en distancias cortas y en Mumbai). Las
puertas están totalmente abiertas y algunos sacan medio torso fuera para
refrescarse, simplemente agarrándose a la puerta. Los precios varían no en
función de que cojas uno de más rápido o lento (con más o menos paradas) sino
que elijas primera, segunda o tercera clase. Me subo al tren precipitadamente ya
que por poco se me escapa. El vagón está casi vacío y me siento al lado de una
mujer. Me pregunta de dónde soy y así iniciamos una conversación. Me explica
que tiene tres hijas y una de ellas vive en EEUU, que aún no la ha visitado
nunca allí pero espera hacerlo el próximo año. Me pregunta también hacia dónde
me dirijo y al conocer mi respuesta me dice que me he equivocado de tren. Es
tarde y pronto va a anochecer y además Anand me ha propuesto de ir a cenar así
que por un momento me desespero. Pero no, la señora quería decir que hay otros
trenes más rápidos que me irían mejor para llegar a mi destino. Bien, si se
trata de eso… no me importa. Le muestro mi billete y me dice que estoy en el
vagón incorrecto: yo tengo segunda clase y estoy en primera. Miro a mi
alrededor y no veo nada que me haga pensar que estoy en primera clase. Tal vez
sea porque hay en los de primera menos gente? Además, al comprar el billete en
ningún momento me preguntaron qué clase quería y tampoco sabía que los trenes
de recorrido corto también distinguían por clases. En fin, no importa, me
cambiaré en la siguiente parada. Pero la señora me dice que espere y que cambie
de tren (por uno más rápido) en una parada determinada. Al acercarnos a esta
parada nos levantamos y ella me dice que me arrincone en un extremo del vagón.
No logro entender muy bien por qué pero obedezco. Pronto salgo de dudas…
Llegamos a esta estación y al estar las puertas abiertas veo una muchedumbre
apelotonada preparándose para entrar. El tren va reduciendo la velocidad para
parar y, estando aún en marcha, algunas pasajeras entran precipitadamente. Lo
que veo a continuación me deja boquiabierta: una estampida (literal) de mujeres
empujándose, gritando y casi golpeándose por entrar en el vagón. Parece que
hayan enloquecido!!! Con razón la señora me recomendaba que me arrinconara en
el otro extremo… Si te pillan en medio te tiran al suelo sin remordimiento
alguno! Una vez han entrado todas intentamos salir de allí: también a empujones.
Es casi imposible! Yo voy siguiendo a la señora, que va abriendo paso.
Finalmente logramos el objetivo y procedemos a buscar el “tren rápido”. La
señora me da instrucciones hasta que finalmente nos separamos. Ahora me tocara
enfrentarme a la “estampida” participando yo en ella. A esa hora hay muchísima
gente; supongo que es cuando finalizan su jornada laboral. Son casi las 8pm.
Antes de llegar a ChurchGate escribo un mensaje a Anand. Él me había
dicho de quedar en Colaba pero sin concretar lugar. Como no responde, cojo un
taxi y me dirijo al hotel. Al llegar al hotel Anand me dice que me espera en
ChurchGate! Finalmente lo llamo y me dice que me espere, que él vendrá a
buscarme y llegará en unos 10 minutos. Cenamos en un lugar bastante moderno
cerca del hotel. Él me recomienda deliciosos platos indios que no son muy
picantes.
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