martes, 30 de julio de 2013

13-07-2013 Jaipur

Llego a Jaipur a las 6:00 am. Apenas he podido dormir. Los conductores de tren también parece que tengan las manos pegadas al claxon y esta vez no es porque haya mucho tráfico de trenes así que llego a la conclusión que a los indios les encanta eso de tocar el claxon y, cuanto más estridente sea, mejor. En la estación de trenes de la capital del Rajasthan los autorickshaws son de prepago así que no me tengo que preocupar por el regateo. El conductor no para de taladrarme a preguntas y yo sólo quiero llegar al hotel y dormir un rato. El hostal es bastante sencillo y se encuentra bastante alejado del centro. Reservo sólo una noche porque tengo intención de partir al día siguiente. El propietario me comenta que el “checking out” es a la misma hora que he entrado (es decir, 6am del día siguiente). Duermo un par de horas y me levanto con el propósito de visitar el casco antiguo (también denominado “ciudad rosa”: rodeado por una muralla con numerosas puertas de acceso).
Antes de comenzar el recorrido, pregunto al dueño del hotel dónde puedo encontrar una oficina de información para turistas. Sigo sus instrucciones y al llegar a un cruce encuentro dos extranjeras y me paro a preguntarles. Son de Chile, tienen un buen mapa y se dirigen hacia el mismo lugar que yo, así que seguimos juntas el recorrido. Caminamos un largo rato bajo el sol abrasador y nos adentramos en la zona amurallada. Hay múltiples bazares donde encontrar todo tipo de productos. Nos paseamos tranquilamente por el lugar.

Finalmente decido regresar al hotel, alargar una noche más mi estancia y tomarme lo que queda de día de descanso. 

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