martes, 30 de julio de 2013

12-17-2013 Udaipur

Cuando repaso la lista de lugares de interés que me aconsejaron visitar la noche anterior me doy cuenta de que la mitad (3) son jardines/parques, lo cual me hace pensar que 1) no hay mucho más que ver en Udaipur o bien 2) quienes me lo recomendaron aman los jardines/parques. Observo de nuevo la lista y descarto el “Queen’s garden” y el “Rose Garden”. Me quedo con el “Moti Magri” (pues es el primer lugar que consta en la lista e interpreto que mencionaron por orden de prioridad). Está algo alejado del centro de modo que tengo que viajar con autorickshaws. En el dorso del ticket de entrada hay un pequeño mapa del parque con 7 puntos de interés señalados. Las distancias no son extremadamente largas entre punto y punto, pero el calor sofocante y la fuerte pendiente para ascender hasta determinados puntos hace que algunos prefieran un vehículo con motor como medio de transporte. Yo decido adentrarme y hacer el recorrido caminando. Los 7 puntos de interés están muy bien cuidados (en cuanto a limpieza y estado general del jardín); el resto es zona boscosa. Al ascender una pequeña colina se llega al punto más elevado del parque y en el otro lado hay vistas a un lago con una pequeña isla en medio.
La segunda visita del día es el “Lokekalamandir”. Es un modesto museo de folklore y tradiciones de la región del Rajasthan. En él se explican las diferentes festividades, danzas, música, instrumentos, indumentaria, máscaras, marionetas, etc. Sin lugar a dudas, lo que más disfruto de la visita es la actuación con marionetas. Tiene una duración de unos 10 minutos en la que dos tipos mueven con gran habilidad las marionetas al ritmo de la música tradicional (no hay diálogos, lo cual es de agradecer para los no autóctonos).
Llego de nuevo al centro justo a la hora de comer de mi país (no la de ellos, puesto que almuerzan sobre las 12:30). Casi todos los hoteles y restaurantes tienen el comedor en la última planta y presumen de tener buenas vistas al lago. En algunos casos es cierto sin embargo, en otros, apenas se ve nada (sólo los tejados y edificios contiguos). El problema de que el restaurante esté ubicado en el tejado es que, si quieres dar un vistazo al menú, tienes que subir hasta lo más alto del edificio para tal propósito (y aquí no hay ni un solo ascensor)…
Lo siguiente que decido hacer en una vuelta al lago en barca. Esto no es por recomendación de los que conocí la noche anterior sino por puro antojo. Al llegar al embarcadero (y no ver ninguna barca) pregunto la hora de partida y me dicen que en sólo 10 minutos podré salir. Compro el ticket y espero. Pasan diez minutos, pasan veinte, pasan treinta… sigo esperando y aunque se aproximan varias barcas, ninguna para en este embarcadero. Finalmente me levanto y me dirijo donde están los tipos que me han vendido la entrada. Se disculpan y me dicen que pronto llegará mi barca. El “pronto” se convierte de nuevo en un largo rato en el que me dan conversación para que me distraiga. Y uno de ellos me explica que trabaja en 3 lugares al mismo tiempo: en el negocio del embarcadero, haciendo masajes terapéuticos y, además, es astrólogo. No se debe juzgar a la gente por la apariencia pero es que el tipo tiene pintas de “listillo”. Me parece que abarca demasiado y lo de las 3 profesiones me hace gracia; no tiene nada que ver la una con la otra y lo de astrólogo… En fin, sin comentarios.  Por fin llega mi barca y al final se convierte en un recorrido de 30 minutos con una espera de más de una hora…
Para acabar el día decido ir al Sunset Point. De hecho, al dar el paseo en barca hemos parado en ese embarcadero a recoger más pasajeros, pero luego hemos continuado. Justo antes de llegar me encuentro con un grupo de monos en lo alto de un muro (justo al lado de una carretera). Hay un señor que les da de comer. Me detengo a hacerles fotos y ver cómo comen y juegan. Por fin llego al destino buscado pero justo entonces comienza a llover fuerte, así que me veo obligada a coger un autorickshaws e ir de nuevo al centro. Una vez allí recojo mis cosas de la lavandería y me voy hacia el hotel. La ropa me la devuelven perfectamente planchada; parece que afortunadamente están todas las prendas (no me han perdido nada). Pero es cierto que lo que era blanco ya no lo es (por suerte, camisetas de algodón que pueden ser sustituidas) y no huele a jabón: como si hubieran metido la ropa en el agua (de un río, seguramente), hubieran frotado y luego dejado secar.
Al llegar al hotel me encuentro con una pequeña sorpresa agradable. Voy con la intención de cenar, coger la maleta e irme a la estación de tren para coger el tren nocturno hasta Jaipur. Al pedir la cena el propietario me dice que mientras espero la comida puedo ducharme. ¡Como si me hubiera leído el pensamiento! ¡Después de estar todo el día caminando y pasando calor no hay cosa que me apetezca más! La ducha está en el baño del restaurante, pero no me importa: por suerte, está limpio (y a caballo regalado…). El problema es que al finalizar, mientras empaqueto de nuevo las cosas en la mochila ya estoy de nuevo sudada: hace mucho calor! Ceno tranquilamente con unas vistas espectaculares del palacio de la ciudad iluminado y luego voy a la estación de tren. 

El tren sale de nuevo puntual a las 22:20. Llego una hora antes y me sorprende ver que ya está estacionado. El problema es que las luces están apagadas y tengo que utilizar la luz del móvil para acomodarme y encontrar mi cama. Justo unos minutos antes de partir encienden las luces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario