Después de cinco horas y media de vuelo
sin apenas poder descansar llego a Mumbai. Son las 4:14am (hora local).
Tengo unas ganas terribles de llegar al hotel y descansar! Pero aún me queda
mucho recorrido… con sorpresas incluidas. De nuevo, me sorprende ver en el
aeropuerto tan pocos turistas: casi todo son autóctonos. Paso dos horas en el
aeropuerto antes de poder salir: una larga cola en el control de pasaportes,
más colas para no sé qué controles más y más colas en la recogida de equipaje y
salida. Aunque es aún temprano hay muchísima gente. Al aterrizar era aún de
noche; sin embargo, al salir, ya ha amanecido.
Cambio unos pocos euros por rupias antes de salir (los tipos de cambio
no son buenos en los aeropuertos) y así tengo algo de efectivo para el taxi
prepago. El señor que me vende el billete me anota un número en el recibo
(supuestamente, el que identifica el taxi que me tiene que llevar). Al salir,
un tipo que trabaja allí (con identificación visible) se “ofrece” a ayudarme.
Coge mi recibo, observa donde hay anotado el “famoso” número y comienza la
búsqueda. El tipo se va paseando rápidamente de un lado a otro gritando el
número de mi taxi. El parking está a rebosar de ellos pero, al parecer, el mío
no se encuentra. Yo le sigo detrás con mi mochila de 12 quilos en la espalda
más la otra pequeña de otros tantos… Llevo dos días durmiendo poco y estoy
cansada. Saben??? En un punto determinado la situación me recuerda a una escena
de la película de Woody Allen: “Coge el dinero y corre”. En ella, el
protagonista (Woody Allen) pretende atracar un banco y entrega una nota al
cajero que dice algo así como “Esto es un atraco: actúe con normalidad y
proceda a darme el dinero”. El cajero lee en voz alta la frase y tiene
problemas para entender una de las palabras (no recuerdo bien cuál, pero la
parte de “esto es un atraco” está muy clara). Como tiene dudas, se dirige al
compañero de al lado para ver si él logra descifrar. Tampoco. Y así
sucesivamente la nota va pasando de mano en mano. Todos actúan con normalidad y
tranquilidad: el único objetivo es entender exactamente el contenido del
mensaje. Al final hay un grupo de unos 20 empleados del banco discrepando
acerca de la maldita palabra que no se entiende por la mala caligrafía y suerte
del atracador.
Pues bien, a mí me ocurrió algo
parecido. Me encuentro en el papel del atracador (por ser la portadora de la
nota/recibo pero que NO escribí yo). Al parecer, uno de los números no está
claro y el tipo que me acompaña empieza a preguntar a todos y cada uno de los
compañeros con los que se va topando por el camino. Así se reúnen unos cuantos
y no llegan a ningún acuerdo. Finalmente me hacen subir a un taxi. Al momento
me hacen bajar… A estas alturas, acabando de llegar a Mumbai, ya estoy mareada
y cabreada. El tipo me dice que va a ir a la oficina para que me cambien el
taxi-no-encontrado. Pide que me espere y me niego: al comprar el billete leí un
aviso muy grande que decía: SIN recibo NO hay reclamación alguna. Si perdía al
tipo de vista me quedaba sin taxi así que no me quedaba otra que acompañarle…
Por fin me dan un nuevo taxi y en el momento de subir… el tipo que me había
acompañado me pide propina!!! Me niego rotundamente: un servicio nefasto y
encima quieren propina??? Se marcha enfadado y me suelta unas palabras en su idioma
que obviamente no entiendo pero que deduzco nada bueno.
Después de casi una hora de viaje llego al hotel. El día es gris y a
ratos llueve. Segunda sorpresa negativa al llegar al hotel. El hall está
repleto de gente. Espero mi turno y le digo al recepcionista que tengo una
reserva. Me pide el pasaporte y busca. Mi nombre no aparece. Le explico que la
reserva no la hice yo sino Anand (un chico que trabaja organizando viajes para
indios adinerados que desean conocer otros países). Me piden un número de reserva
que NO tengo. Finalmente me pide que me siente y espere… Después de atender a
toda la gente ya sólo quedo yo esperando y, total, para nada: insiste en que no
encuentra mi reserva y que si quiero quedarme tengo que pagar. Pues nada, no me
apetece discutir así que pago una noche (además, casi el triple del precio por
noche acordado con Anand) y subo a la habitación para dormir. Más tarde hablaré
con Anand, pues estoy segura de que se trata de un error.
Por fin en la habitación del hotel!!! Veo que alguien me llamó
(teléfono de India, pero no coincide con el de Anand). No importa; sea quien
sea puede esperar. Ahora sólo quiero dormir. Pero antes quiero ducharme. Abro
la mochila y… NO ES LA MÍA!!! Llegado ese punto me desespero. Y me vienen a la
cabeza dos pensamientos: 1) el mal de ojos que seguro me ha echado el tipo del
aeropuerto por no haberle dado propina 2) la llamada perdida. Encuentro un
peluche, una cámara y ropa de niña. Diría que el 80% de las maletas que veo en
los aeropuertos son negras, de modo que es fácil confundirlas. Y la mayoría son
maletas. La mía es mochila y gris (del Decathlon). Eso, obviamente, no
justifica mi confusión. La mochila es exactamente igual que la mía: además, completamente
nueva y mismo peso. Cuando estaba en el aeropuerto recuerdo que asignaron una
cinta a nuestro vuelo y luego dieron el aviso de que la habían cambiado. Al
cogerla, entre el cansancio y la prisa de llegar al hotel, sólo me fijé en la
etiqueta con el vuelo (Amman- Mumbai) y como por fuera aparentemente todo era
igual… Ahora sí di importancia a la llamada, pues probablemente estaba
relacionada con la maleta. Efectivamente. Un tipo del aeropuerto responde al
otro lado de la línea y me dice que tienen mi maleta y yo tengo una que no me
pertenece, de modo que tengo que ir al aeropuerto. Salgo disparada del hotel.
Necesito encontrar un cajero para sacar dinero. Al salir del cajero paro un
taxi. No me apetece nada regatear así que pregunto el precio y como es más
barato que el taxi prepago, acepto de inmediato. De nuevo una hora hasta el
aeropuerto. Una vez allí explico lo ocurrido a no sé cuanta gente para que me
orienten… por fin llego a un lugar donde me dicen que me espere y en unos
minutos aparece un tipo del aeropuerto con mi mochila y procedemos al intercambio.
Otra vez taxi y de camino hacia el hotel. Por lo menos he recuperado mi
mochila. Más tarde me enteré de que, además, la mochila pertenecía a la hija de
un hombre que se sentó a mi lado en el avión. Me escribió un correo electrónico
y me llamó. Su nombre es Pascal y recordaba que el avión su hija y su pareja
estaban sentadas muy cerca de donde nos encontrábamos nosotros y de vez en
cuando lo llamaban. También recibí noticias de que también pudieron recuperar
su maleta en el aeropuerto.
Ahora sí: por fin en el hotel y podré dormir!!! Me acuesto casi al
mediodía y me despiertan sobre las 6pm. Suena el teléfono de la habitación y, medio
dormida, respondo a la llamada. Es Anand. Me dice que a las 7:30pm pasará a
recogerme al hotel para ir a un encuentro de couchsurfing. Al principio digo
que no pero acabo aceptando. Tengo hora y media para ducharme y comer en el hotel.
Le comento el problema que tuve en la recepción por la mañana y me dice que no
me preocupe, que ya se ocupará de hablar con ellos.
Hora y media más tarde Anand pasa a recogerme. No nos habíamos visto
nunca y, a pesar de que hay bastante gente en la recepción en ese momento, a él
no le cuesta reconocerme porque creo que
soy la única “no india”. Pasamos por la famosa Estación Victoria (a unos
minutos del hotel) y cogemos un taxi que nos lleve al lugar de encuentro. Está
un poco lejos. El local no tiene nada de indio (aunque está repleto de ellos).
Más bien pasaría por americano. El volumen de la música (comercial americana/europea)
está muy alto, con lo que casi hay que gritar para mantener una conversación. El
grupo no es muy grande, pero hay gente de varios países (también de India,
obviamente). Paso un rato agradable conversando con ellos. Les comento mi torpe
llegada y los lugares que tengo intención de visitar en los dos meses. Muy
amablemente me dan consejos e información sobre varios de esos lugares. Yo
regreso al hotel y ellos siguen la noche (es sábado).
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