Una de las ventajas que sea un lugar turístico es que encuentras lo que
a veces es necesario para los turistas y que no lo es para los autóctonos como:
cajeros automáticos, servicio de lavandería, tiendas donde encontrar papel de
WC y otros utensilios básicos, retretes (no letrinas), etc.
Decido desayunar en el hotel. Me entretengo escuchando la discusión que
mantienen un grupo de holandeses con los encargados del servicio de lavandería
del hotel. Los huéspedes se quejan de que la ropa huele mal, sigue sucia y
alguna pieza incluso más de lo que estaba. Uno de ellos (el que parece más
enfadado) muestra una camisa blanca de lino al empleado del hotel. Bueno, la
camisa fue blanca en algún momento pero la verdad es que ahora tiene fuertes
manchas amarillentas. El chico insiste en que la camisa no estaba muy sucia y
que se la han estropeado por completo y se niega a pagar. Yo había pensado en
dejar mi ropa en la lavandería del hotel pero… visto lo visto creo que no. Decido
dejarla en un puesto que vi el día anterior por la noche. En fin… espero que me
devuelvan la ropa limpia y no me pierdan nada.
Lo primero que visito es el palacio de la ciudad. Se encuentra ubicado
en el punto más elevado de la ciudad, lo que hace que se pueda divisar desde
casi cualquier punto (y por detrás linda con el lago). Se puede fotografiar el
exterior pero si quieres utilizar la cámara en el interior hacen pagar (y el
precio es casi el doble de lo que cuesta la entrada). Decido dejar la cámara en
el depósito. Lo que me resulta gracioso es que cualquiera puede hacer fotos con
el móvil y nadie priva de ello.
Luego me pierdo por las calles… sin rumbo. El ruido de los cláxones es
bastante molesto así que al cabo de un rato ya estoy mareada de tondo ruido.
Además, hoy el día es lluvioso así que cuando comienza a llover fuerte decido
refugiarme en el restaurante de un hotel y pedir arroz hervido porque llevo
sólo una semana y padezco ya la primera diarrea del viaje (a saber el
motivo…).
Sigue lloviendo fuerte así que decido ir al hotel. Me relajo escuchando
música y escribiendo el blog hasta que un sonido procedente del exterior me
llama la atención. Abro la ventana y escucho música india procedente de algún
lugar; parece que están celebrando algo. Salgo precipitada del hotel siguiendo
la música… Al cruzar el puente descubro que la música procede de otro puente
paralelo donde hay un grupo de personas, no muy numeroso… No sé exactamente qué
celebran pero son indios e indias con elegantes vestidos tradicionales. Llaman la atención especialmente los vestidos
de ellas: me encantan! Rosas fucsias, lilas, rojos, verdes… saris de colores
muy vistosos y repletos de ornamentas y brillantes. Todos danzan y a la vez se
desplazan al ritmo de la música. Entremedio también nos encontramos un grupo de
turistas: haciendo fotos y disfrutando con ellos. De hecho, parece que no les
moleste pues al contrario, nos animan a participar y a unirnos a ellos. Observo
que están separados: hombres (delante) y mujeres (atrás). Al final hay un señor
subido a un caballo. Un grupo de niñas sostiene y transporta unas velas
eléctricas unidas unas con otras por cables que limitan el grupo.
Al regresar al hotel me para un indio con el que había conversado anteriormente.
De hecho, te paran muchísimas veces siempre empezando por la misma pregunta:
“de dónde eres?”. Normalmente la persona que pregunta (género masculino casi
todas las veces) se encuentra en su negocio o quiere llevarte a él. Y son muy
hábiles a la hora de “engatusar”. Por eso soy bastante reacia a pararme a
hablar con ellos pues habitualmente hay un interés económico detrás. Es una
lástima porque una al final desconfía de todos y puede que alguno realmente lo
que quiera sea simplemente conversar (aunque estadísticamente los que quieren
hablar de forma altruista representan un porcentaje muy bajo…). Pero este se
encuentra muy cerca del hotel (trabaja en un bar) y al verme pasar varias veces
(siempre con la cámara!) me pregunta si soy fotógrafa profesional porque tanto
ayer como hoy me ha visto hacer fotos (normal en mí…). Al decir de dónde soy
empieza a hablarme castellano (muy bien, por cierto) y me cuenta que estuvo
trabajando para Inditex años atrás y que tuvo una novia española con la que
tiene un hijo en común. Le comento el recorrido que quiero hacer por India y me
hace algunas sugerencias.
Decido cenar en el hotel pero al subir… está repleto de gente. Prefiero
algo más tranquilo así que salgo de nuevo con la intención de encontrar un
restaurante cerca. Y en la misma esquina encuentro un lugar que me parece
adecuado en el que la única comensal soy yo. Al pedir la comida el señor que
regenta el lugar me deja un libro de visitas. Pensaba que sería por el
restaurante… pero descubro que, a parte de restaurante y hotel también hace
masajes y, de hecho, los comentarios del libro de invitados se refieren
exclusivamente a los masajes. Mientras espero la comida leo detenidamente las
dedicatorias. Por un momento me siento tentada a probar. Los comentarios son
realmente buenos. Los escribe gente de todo el mundo y algunos incluso vienen
regularmente. Parece que el tipo sabe hacer milagros en una sesión de 45
minutos. Pero me frena mi presupuesto. Voy a pasar 2 meses en India y, a pesar
de ser un país económico, voy a gastar dinero. La sesión cuesta 1500 rupias,
pero aún me queda mucho viaje por delante porque estoy justo al principio. De
todas formas, tanto el señor como su ayudante (un chico joven) son muy amables
y me recomiendan algunos lugares para visitar mañana.
Està molt bé que hagis fet el blog, és molt millor acompanyar els records no només amb imatges .
ResponderEliminarCuidat.
Hola Sàlvia!!Veig que al final t'has decidit a fer el Blogg, ben fet! m'agrada molt llegir les teves aventuretes per la Índia, així m'imagino que estic allà però només de llegir el que fas ja em canso jejeje
ResponderEliminarPassa-t'ho molt bé i fes moltes fotos per ensenyar-me-les després. Ah, i no tardis gaire a escriure una altre aventura!
1 abraçada i fes bondat ; )