martes, 30 de julio de 2013

14-07-2013 Jaipur

Hoy sí me levanto cargada de energía y con el propósito de visitar lo que dejé el día anterior. El  día es nublado de modo que resulta más sencillo desplazarse caminando hasta el centro. Es domingo y los bancos y puestos gubernamentales (también la oficina de turismo) están cerrados; todo lo demás está abierto. De camino hacia el centro me paro a desayunar y descubro los deliciosos “lassi”: una especie de yogurt al que le añaden azúcar y frutas (mango, banana… libre elección). Más tarde descubriré que también se elaboran lassis con hachís y, como las drogas están prohibidas en India, los denominan “especial lassi”.
Cuando por fin llego al Palacio de la Ciudad un autóctono me recomienda algunos lugares para visitar durante el día de hoy. Éstos se encuentran alrededor de Jaipur, de modo que necesitaré un autorickshaws para poderme desplazar. Decido seguir su consejo, pues de vez en cuando apetece no seguir estrictamente los lugares de más interés turístico.
Primera parada es el Gaitor Cenotaphs of Maharajas: un espectacular palacio construido con mármol blanco que descansa en un lugar tranquilo rodeado de pequeñas colinas. El palacio lo custodia también una gran comunidad de monos.
A continuación nos dirigimos al “Water Palace”; se trata de un pequeño palacio en medio de un lago. El lugar transmitiría tranquilidad si no fuera porque se encuentra justo al lado de una carretera muy transitada. Está bastante concurrido de indios pues, al ser domingo, por lo visto les gusta pasar parte de la jornada en familia en ese lugar. También hay múltiples puestos de venta ambulante de comida y otros objetos.
La siguiente parada es un lugar donde tienen 5 elefantes. Uno de ellos tiene la trompa pintada con vistosos colores. Los tienen allí, obviamente, con el objetivo de hacer negocio con los turistas y el negocio consta en darse un paseo montado en un elefante.
Y como voy en rickshaws no podía faltar las visitas obligatorias a las tiendas (en las que el conductor, si se consigue que el turista pique el anzuelo o compre, recibe una comisión a cambio). Me lleva a una tienda donde venden pequeños cuadros, entre otros objetos, y me enseñan la técnica que utilizan y los materiales (pintura) empleada. Los dibujos siempre son los mismos (sólo varían los colores y la posición): cinco animales que simbolizan distintos aspectos en la cultura hindú: elefante (buena suerte y prosperidad), caballo, camello, pavo real y vaca (solo recuerdo el significado del elefante; del resto no me acuerdo… Alguien me ayuda???). La verdad es que todos son bonitos y están muy bien elaborados pero no me interesa comprar ninguno así que antes de que el vendedor (y creo que también dueño del negocio) me muestre todas sus obras disponibles en la tienda le dejo claro que no tengo intención de comprar ninguno. Luego salgo en busca de mi conductor y me dicen que, como es Musulmán y es el mes del Ramadán se ha ido a rezar… Pues nada, toca esperar. Me siento en el exterior de la tienda y espero. Sale el vendedor y comenzamos a charlar. Por lo menos tengo la tranquilidad de que ya sabe que no voy a comprar nada así que si hablamos será de modo altruista. 
Un rato más tarde aparece mi conductor y le digo que me lleve al Fuerte de Amber. Negociamos de nuevo el precio por cambiar el recorrido pactado (siempre odio esta parte porque tengo la sensación de que me acaban tomando el pelo…). El Fuerte no se encuentra muy lejos pero a medio camino comienza a llover con fuerza y empiezo a pensar que tal vez no haya sido buena idea… Al llegar sigue lloviendo con insistencia, unos ratos más que otros. La parte positiva es que la lluvia hace que el día no sea tan caluroso. El Fuerte es espectacular; el problema es que resulta difícil seguir un recorrido ordenado porque las indicaciones son malas y por dentro parece un laberinto! Además, se permite el acceso en lo que en su momento fueron habitaciones y pasillos pero no hay iluminación alguna en todo el interior del recinto. Aunque, de hecho, por dentro son todo espacios vacíos: no hay nada que ver. A ratos la lluvia es tan fuerte que hay que detenerse. Se forman grandes charcos en los patios del fuerte y algunos indios, jóvenes, aprovechan para chapotear en el agua. Disfrutan dando patadas al agua para mojar (más si cabe) a sus compañeros de juego y todo ello bajo la lluvia.
Paso más de tres horas dando vueltas por el Fuerte y, al salir, voy en busca de mi conductor. Parece algo molesto por haberlo hecho esperar tanto (pues vaya, como si yo me molestara cuando él se va a rezar o me lleva a lugares que no le pedí, como las tiendas…). Pero aquí las cosas hay que tomárselas con muuucha calma. De camino a Jaipur, al llegar justo a la altura del “Water Palace” nos vemos obligados a cambiar de recorrido: la carretera está literalmente inundada así que debemos buscar otro camino (más largo) de vuelta a la ciudad. Una pareja de indios sube también al rickshaws. Al llegar a Jaipur de nuevo el conductor hace un “alto en el camino” (otra vez a rezar…) y me deja en el “Monckey Temple”. El templo se encuentra en lo alto de una pequeña colina. El nombre del templo hace honor a los centenares de monos que residen allí. Un jovencito se acerca a mí y me dice que será mi guía y “protector” de los monos porque parece que a veces muerden a los turistas y él sabe cómo actuar. Le doy las gracias y le digo que no necesito su ayuda. Pero como buen indio, es insistente y no se aleja de mí hasta que muy amablemente le digo que, si me quiere acompañar, pues bienvenido sea, pero no pienso a soltar ninguna rupia (cuanto más insistentes, más infranqueable me convierto). El templo es muy sencillo pero desde lo alto las vistas a la ciudad son muy buenas así que la subida ha valido la pena.

Desciendo de nuevo y espero a mi conductor, que no tarda en llegar. Se acabó el trayecto y esta vez no tengo la sensación de que me hayan tomado el pelo con el precio pactado. Al final he tenido conductor todo el día (ya empieza a anochecer) y con imprevistos incluidos (la carretera inundada que ha obligado a coger un recorrido más largo de vuelta a Jaipur) así que por esta vez creo que el precio es justo.

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