Conversando con el dueño del hotel no me sorprende que me
pregunte qué religión sigo. De hecho, ésta era pregunta obligada al rellenar el
formulario para solicitar el visado, y no existía la opción de “ateo”, de modo
que vi en la obligación de marcar una. Lo que me asombra es su respuesta al
preguntarle yo cuál es la suya: también es ateo. Cuesta de encontrar en India
gente que no cree en ninguna religión, aunque supongo que empieza a suceder lo
mismo que en países económicamente más avanzados, en que las nuevas
generaciones no son seguidores de ninguna religión.
Por la tarde cojo un autobús hasta Jaisalmer. Salgo a las
4pm y llego allí poco antes de las 9pm. No puedo dejar de comentar la
experiencia en los lavabos cuando viajas en bus. Hacen múltiples paradas
durante todo el trayecto pero son paradas muy breves (con lo que a veces apenas
distingues en cual de ella puedes aprovechar para ir al lavabo). En una de
ellas parece ser que sí es posible ir al WC y nos dan 2 minutos de margen. En
el bus viaja también una pareja de ingleses y salimos escopeteados para
aprovechar la ocasión. Pero al ver el lugar me desespero… es una explanada sin
absolutamente nada más y, además, comunitario. Como de momento la necesidad no
es muy apremiante, decido esperar. No quiero imaginar cómo puede ser un
trayecto en bus de día de 15 horas…
El dueño del hotel en Jodhpur nos recomendó el primer día un
hotel en Jaisalmer y como la estancia en el hotel de Jodhpur ha sido buena,
decido fiarme y aceptar su recomendación. Jaisalmer es un lugar muy turístico y
pocos son los que llegan allí sin detenerse a hacer un safari con camello
(durmiendo, como mínimo, una noche en el desierto). Los mismos hoteles
organizan safaris y hay una fuerte competencia entre ellos. Suelen ofrecer
precios muy económicos en las habitaciones del hotel pero luego encarecen el
precio del safari.
Supuestamente alguien me espera en el estacionamiento del
bus de Jaisalmer para llevarme al hotel (servicio de recogida “gratuito” que
sobre todo se agradece cuando llegas a algún lugar nuevo de noche). Justo antes
de llegar suben en el bus unos tipos y nos intentan convencer (a los 3
extranjeros que estamos en el bus) para que vayamos con ellos prometiendo que
nos van a ofrecer un buen hotel. En mi guía ya había leído sobre esta
situación: la competencia es tan feroz que entre ellos se tachan los unos a los
otros de ser timadores. Y yo me lo creo: el problema es que no tienes salida
porque no hay ni uno que se salve por ser honesto. Soy turista, soy consciente
de ello y sé que por ello voy a pagar más precio.
Hay un tipo con moto esperándome para ir al hotel. Subimos a
ella (con todo el cargamento de mi equipaje se hace un poco incómodo ir sobre
dos ruedas). Al llegar al hotel el tipo ya me empieza a hablar del safari. Hay un
grupo que sale al día siguiente a las 8am. Aunque no es lo que yo tenía pensado
(quería salir al atardecer y regresar al día siguiente por la mañana), pero
acabo aceptando. Negociamos precio, pero igualmente me sale caro.
Ceno con un loco alemán que tiene una particularidad un
tanto curiosa: lleva meses viajando (entre otros lugares, también ha estado en algunos
países del Sureste Asiático) y por lo visto le gusta “probar” los hospitales
porque, en lo que lleva de viaje, ha probado ya unos cuantos en distintos
países… En fin, una afición un tanto rara o el tipo el muy gafe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario