martes, 30 de julio de 2013

19-07-2013 Jodhpur/ Jaisalmer

Conversando con el dueño del hotel no me sorprende que me pregunte qué religión sigo. De hecho, ésta era pregunta obligada al rellenar el formulario para solicitar el visado, y no existía la opción de “ateo”, de modo que vi en la obligación de marcar una. Lo que me asombra es su respuesta al preguntarle yo cuál es la suya: también es ateo. Cuesta de encontrar en India gente que no cree en ninguna religión, aunque supongo que empieza a suceder lo mismo que en países económicamente más avanzados, en que las nuevas generaciones no son seguidores de ninguna religión.
Por la tarde cojo un autobús hasta Jaisalmer. Salgo a las 4pm y llego allí poco antes de las 9pm. No puedo dejar de comentar la experiencia en los lavabos cuando viajas en bus. Hacen múltiples paradas durante todo el trayecto pero son paradas muy breves (con lo que a veces apenas distingues en cual de ella puedes aprovechar para ir al lavabo). En una de ellas parece ser que sí es posible ir al WC y nos dan 2 minutos de margen. En el bus viaja también una pareja de ingleses y salimos escopeteados para aprovechar la ocasión. Pero al ver el lugar me desespero… es una explanada sin absolutamente nada más y, además, comunitario. Como de momento la necesidad no es muy apremiante, decido esperar. No quiero imaginar cómo puede ser un trayecto en bus de día de 15 horas…
El dueño del hotel en Jodhpur nos recomendó el primer día un hotel en Jaisalmer y como la estancia en el hotel de Jodhpur ha sido buena, decido fiarme y aceptar su recomendación. Jaisalmer es un lugar muy turístico y pocos son los que llegan allí sin detenerse a hacer un safari con camello (durmiendo, como mínimo, una noche en el desierto). Los mismos hoteles organizan safaris y hay una fuerte competencia entre ellos. Suelen ofrecer precios muy económicos en las habitaciones del hotel pero luego encarecen el precio del safari.
Supuestamente alguien me espera en el estacionamiento del bus de Jaisalmer para llevarme al hotel (servicio de recogida “gratuito” que sobre todo se agradece cuando llegas a algún lugar nuevo de noche). Justo antes de llegar suben en el bus unos tipos y nos intentan convencer (a los 3 extranjeros que estamos en el bus) para que vayamos con ellos prometiendo que nos van a ofrecer un buen hotel. En mi guía ya había leído sobre esta situación: la competencia es tan feroz que entre ellos se tachan los unos a los otros de ser timadores. Y yo me lo creo: el problema es que no tienes salida porque no hay ni uno que se salve por ser honesto. Soy turista, soy consciente de ello y sé que por ello voy a pagar más precio.
Hay un tipo con moto esperándome para ir al hotel. Subimos a ella (con todo el cargamento de mi equipaje se hace un poco incómodo ir sobre dos ruedas). Al llegar al hotel el tipo ya me empieza a hablar del safari. Hay un grupo que sale al día siguiente a las 8am. Aunque no es lo que yo tenía pensado (quería salir al atardecer y regresar al día siguiente por la mañana), pero acabo aceptando. Negociamos precio, pero igualmente me sale caro.

Ceno con un loco alemán que tiene una particularidad un tanto curiosa: lleva meses viajando (entre otros lugares, también ha estado en algunos países del Sureste Asiático) y por lo visto le gusta “probar” los hospitales porque, en lo que lleva de viaje, ha probado ya unos cuantos en distintos países… En fin, una afición un tanto rara o el tipo el muy gafe. 

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